
"¿Qué es bueno? Todo lo que acrecienta en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.
¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad.
¿Qué es la felicidad? La conciencia de que se acrecienta el poder; que queda separada una resistencia.
No contento, sino aumento de poder; no paz, sino guerra; no virtud, sino aptitud (virtud al estilo renacentista, virtú, virtud carente de moralina).
Los débiles y malogrados deben perecer: tal es el axioma capital de nuestro amor al hombre. Y hasta se les debe ayudar a perecer.
¿Qué es más perjudicial que cualquier vicio? La compasión activa con todos los débiles y malogrados; el cristianismo..."
fragmento de "El anticristo", de Friedrich Nietzsche.
Reflexión acaecida tras releer por enésima vez El anticristo. Uno de sus manifestos más feroces y punzantes donde arremete contra la Iglesia, donde expresa su total repudio hacia el teocentrismo y hacia el adoctrinamiento de la Iglesia hacia la sociedad, imponiendo sus propios valores, y estableciendo e imponiendo normativas de "buena conducta" ( basadas a su vez en dichos valores).
Mucho de este adoctrinamiento llevó a la sociedad hacia una conducta pasiva, con el sentido de la culpa arraigado en lo profundo de su matriz, carente de criterios propios que tomaba como verdades absolutas todo cuanto era enunciado por la Iglesia. Por eso en mi humilde opinión, el Dios Ha muerto al que hace mención Nietzche no es otra cosa que una llamada a liberarnos de todos esos condicionamientos que durante mucho tiempo reprimieron el libre pensamiento; un llamado al repudio de la "moralidad esclava" que la Iglesia mantuvo durante siglos enteros. El "dios ha muerto", es la llegada del Superhombre como antítesis de todo lo previamente establecido por dicha moral, un hombre capaz de instaurar su propio sistema de valores, tomando por positivo todo aquello que le permite hacer uso de su libertad de acción. Un hombre que no cede ante miedos ancestrales ni patrañas infundadas sino que persigue sus sueños; que no reprime sus pasiones, pero al mismo tiempo tiene la capacidad de dominarse.
No han muerto los valores. Quizás se hayan reinventado. Quizás disten mucho de los valores imperantes en la época en la que Nietzche formuló esta frase emblemática.
Pero no ha muerto Dios si efectivamente aún necesitamos creer en un ser superior para explicar lo que no puede ser explicado por la ciencia; o si queremos creer en la existencia de un ser benefactor que nos protege. (ahí ya entraría en temas teológicos, y como Agnóstico que soy preferiría no entrar) Pero lo cierto es que Dios (con todo lo que traía aparejada su mención en la Antiguedad; los miedos, las represiones) ha muerto, para dar origen al hombre moderno, a este Superhombre que no es otra cosa que la quintaesencia del hombre libre, que tiene la capacidad de discernir lo que está bien para el, de lo que está mal, siendo total y absolutamente responsable de sus actos, pero también dueño absoluto de su vida.
++ JADOSH ++
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